El proceso de cambio de la sociedad peruana se inició, pese a que los cuartelazos y las conjuras de partidos políticos amenazaron el sistema, alternando dictaduras con gobiernos democráticos, luchas políticas de las que no pudo librarse las instituciones policiales, como parte de los conjurados o como parte de la represión de los gobernantes. La ciudad creció desproporcionadamente y la integración del mundo rural se hizo mayor con el proceso de migración interna experimentado, las estructuras sociales de viejo cuño dejaban paso a una nueva sociedad emergente, aunque ello no significó eliminar las contradicciones sociales, en cierta forma ellas se alimentaban de la propia estructura de exclusión social como del proceso de integración al orden económico mundial en forma desventajosa. Ello repercutió  en nuevas formas para la delincuencia y en nuevas fuentes para generar el malestar social. 

Sin llegar al caos de la  primera mitad del siglo XIX, las condiciones no eran las más estables para la fortaleza de las instituciones democráticas de allí que el orden y la seguridad exigían cada vez más una mayor eficacia de las instituciones policiales. Sin embargo la policía actuó con diligencia ante los nuevos retos. 

Con el paso del tiempo, la sobre especialización marcaría la diferenciación interna que posteriormente se institucionalizaría. Surgiría así la Policía de Investigaciones del Perú, a partir del Cuerpo de Investigación y Vigilancia, autonomía lograda en 1948. El regimiento Guardia Republicana, se institucionaliza a partir de 1934. De corte castrense, pese a su función orientada al orden interno y la seguridad del Estado, sería comandada por oficiales provenientes del Ejército hasta después de transcurrida la primera mitad del siglo XX. En 1944 se unificarían la Guardia Civil y el Cuerpo de Seguridad. Se evolucionaba de cara a brindar un mejor servicio policial. 

Al igual que los defensores policiales de la Patria en la Guerra del Pacífico, los policías de las nuevas instituciones respondieron valientemente cuando la defensa de la soberanía nacional necesitó de sus vidas. Durante el conflicto con el Ecuador en 1941, se dieron por entero a la causa nacional, protagonizando hazañas en el teatro de operaciones militares, como la toma del puesto de Carcabón y Huabillos, y la defensa del PV Puerto Moreno, llegando al sacrificio en aras de la Patria, como el valiente adalid policial, el hoy Héroe Nacional Alipio Ponce Vásquez (1906-1941). 

A partir de la segunda mitad del siglo XX, las instituciones policiales se habían perfilado diferencialmente, la Guardia Republicana encargada de la seguridad del Estado, la custodia de establecimientos penales y la seguridad de nuestras fronteras; la Policía de Investigaciones en cuanto a lo que es investigar técnica y científicamente los delitos para una mejor administración de justicia y la Guardia Civil que daba seguridad en la ciudad como en el campo, además de mantener el orden. Se desarrolló un respectivo sentido de identidad que generó  una competitividad por el celo profesional con que se actuaba, situación que significó más de un problema en su eficacia operativa cuando las instituciones policiales comenzaron a desarrollar organismos de funciones análogas. 

Por otro lado el explosivo desarrollo urbano de las ciudades de la costa especialmente de Lima, con la sobrepoblación y marginalización de gran parte de sus habitantes en medio de la crisis económica, repercutió en niveles de pobreza más acentuados, caldo de cultivo propicio para la delincuencia y el crimen como para la anomia, el arribismo y la amoralidad. Todo ello se manifestó en la aparición de nuevas modalidades delictivas y criminales que marcaron la pauta de la evolución de los institutos policiales, pero que estructuralmente los iba llevando hacia el camino de una necesaria unificación. 

A esto debe agregarse la incapacidad del Estado para responder a una masa poblacional urbana cada vez mas consciente de su ciudadanía y que en virtud de ello exigía sus derechos. Esta incapacidad serviría para que fanatizados y errados peruanos comenzaran a engendrar la violencia más irracional y genocida que el Perú halla experimentado: surgió así Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru quienes iniciaron su loca carrera de luto y sangre en 1980. 

Las fuerzas policiales dieron la cara a este nuevo enemigo de la sociedad, con el valiente sacrificio de muchos de sus miembros que cayeron en cumplimiento del deber en más de un atentado o enfrentamiento artero. Combatir a un enemigo tan ubicuo y sanguinario y seguir cumpliendo con el servicio policial hizo necesario un cambio estructural de los institutos policiales, quienes ya comenzaban a sufrir el desgaste de la lucha contrasubversiva. 

Ante esta situación, a partir de 1986  se inicia una serie de reformas que decantaron en la unificación de los institutos policiales de entonces. La evolución de las formas delictivas y criminales y las necesidades de orden y seguridad de la población exigían una institución policial moderna y eficiente. El 06 de Diciembre de 1988 nació la Policía Nacional del Perú. 

El siglo XX terminaba planteando retos que excedieron la capacidad funcional de las tres instituciones. La criminalidad había también evolucionado de tal forma que hacía poco adecuado mantener dividida a la fuerza policial, se necesitaba contundencia en la respuesta y ello requería de unidad en el trabajo policial. Esta situación se vio apremiada con la aparición del narcotráfico y de los fenómenos terroristas. Se requería de una respuesta policial basada en unidad de comando, unidad de doctrina y unidad de acción. 

El siglo XXI se inicia con una institución policial moderna y altamente profesional. El 29 de diciembre de 1999 se le da a la Policía Nacional del Perú su Ley Orgánica. Esta institución unificada es la que unida pudo vencer al terrorismo demencial de Sendero Luminoso y el MRTA y que ha conseguido enfrentar con éxito el narcotráfico, y que busca orientar su accionar dentro de un marco democrático y de respeto a los derechos humanos, aspectos que han sido el norte del proceso social peruano y de la región en los últimos años. 

Los trece años de trayectoria de la Policía Nacional del Perú se entroncan con el dorado historial deservicio protagonizado por los heroicos policías del ayer, los valores policiales perfilados a lo largo de la historia se hayan firmemente comprometidos con el proceso histórico peruano, nuestra historia se halla arraigada en la historia nacional y es a partir de ella que nos hallamos comprometidos con el devenir peruano.

 

 

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